domingo, 12 de enero de 2014

17 - El primer día de su vida

Satoru se dio cuenta de toda la verdad al ver a Toni, la persona que más admiraba en el mundo, asesinar a aquellas dos chicas. Lo aceptó… él nunca fue su salvación nunca debió haberse juntado con él. Todo pasó hace muchísimos años cuando el rubio pidió ayuda a Toni, él aceptó… pero todo se fue de las manos de aquel joven desgraciado. Como en el cuento de La Sirenita, él sucumbió en los encantos de la malvada bruja… aunque en este caso era de un horrible asesino.
-¡No puedo aguantar esto más!- Gritó Satoru.
Toni se dio la vuelta y observó a su compañero, Charo también lo hizo. Ella tembló, sentía el miedo por sus venas y todos lo sabían, Dani que también estaba en aquel jardín, sentía el miedo por sus venas.
-¿El qué no puedes aguantar? ¿Él ser mi juguete? ¿O que todos mueran sin ningún motivo?- preguntó Toni con aquella sonrisa y mirada sádicas, él nunca tuvo más miedo en su vida… pero tenía que enfrentarlo.
-¡Todo!
-Entonces… vete. No te necesito más, Satoru- Toni comenzó a reír.
Y Satoru comenzó a correr, pensaba salir del gran jardín de la mansión y volver al oscuro bosque. Sus pasos eran rápidos, tan rápidos que apenas se daba cuenta de lo que pensaba, solo sabía que odiaba a Toni, no quería saber ninguna otra cosa.
Comenzó a dar vuelta como un tonto por el mismo sitio una y otra vez, no se cansaba, solo esperaba encontrar algún sitio interesante.
-Veo que te has dado cuenta…- dijo un chico saliendo de un árbol, era Gorka.
-¿Qué haces aquí?- preguntó Satoru mirándole sorprendido.
-Solo os he estado siguiendo, sois divertidos…
-No entiendo nada…
-Eres el chico que no entiende nada en este juego, siempre hay alguien así. Pero quién nada sabe, nada entiende. Eso dice mucho de ti.
El horrible pecado estaba a punto de ser cometido por Satoru, un joven que nunca había mentido, robado o matado. Al menos eso creía él, pero estaba a punto de descubrir la verdad que le ocultaban todos.
-Realmente no sabes nada…- insinuó Gorka.
-¡Dime la verdad!- Le dijo Satoru.
-Todos sois unos experimentos… la mayoría de vuestros recuerdos han sido modificados-. Satoru no acabó de entender aquellas palabras de Gorka-. La mayoría de vuestros recuerdos son una falsa ¿Entiendes? ¿Recuerdas cuando comenzaste a juntarte con Toni?
Y Satoru comenzó a recordar, era una tarde, cuando le informaron que iba a estudiar en una gran isla en verano. Y en aquel momento, en la calle conoció a Toni y su irónica sonrisa.
-Estamos todos entrelazados por recuerdos falsos… ahora lo entiendo… yo realmente nunca me encontré con Toni, antes de que llegáramos a la isla, experimentaron con todos nosotros ¿Cómo lo hicieron?
-No lo sé… incluso yo también recuerdo cosas que no pasaron, aun así… yo vivo el presente y tú vives el pasado, hay demasiada diferencia.
-No quiero vivir así…- confesó Satoru.
-¿Por qué no?- preguntó Gorka elevando una simple y leve sonrisa.
Satoru pasó por su lado ignorándole, en cambio Gorka se dirigía a la mansión, no sabía para que marchaba allí, no le interesaba. Estuvo andando horas y horas, no encontró a nadie, se comenzaba a sentir solo.
Pensaba en todas las cosas que había vivido, y gracias a Gorka no sabía si todo era cierto o una falsa, no lo sabía, tenía que averiguarlo.
-¿Qué haces aquí?
Satoru miró hacía todos los lados para ver quién era el que le saludó, hasta que lo vio apoyado sobre un gran árbol, era Rubén… y era sorprendente, le faltaba un brazo y todo el pecho cubriendo el hombro donde estaría el brazo que le faltaba, estaba vendado. No sabía lo que había pasado.
-Estoy solo…- dijo Satoru.
-Todos estamos solos, a mi me abandonaron…- susurró Rubén, el chico rubio no supo en lo que estaba pensando.
-¿Dónde está tu brazo?
-Más adentro del bosque, hay un monstruo… conseguí escapar y Gorka me ayudó, no es tan mal chico ¿Sabes?
-¿Un monstruo?- Satoru se interesó por él.
-Si… es horrible.
-Te dejo solo…
-¿Vas a buscar al monstruo?
-Sí…
-No sé lo que pretendes.
Aun así, Satoru dejo solo a Rubén y fue recordando uno a uno los dieciséis alumnos que tenían una beca. Se infiltro en el bosque buscando al monstruo, incluso lo comenzaba a llamar. Mientras pensaba en aquella chica que no llegó a conocer, Natalia… ¿Qué le habría pasado? Y miles de personas más. En aquella isla todos estaban locos, todos habían asesinado a alguien y sus recuerdos fueron modificados, era gracioso.
Él tenía una hermana, de cinco años, ella le quería tanto… que incluso daría su vida por él, pero Satoru no sabía si ella era real o no, un simple recuerdo inventado, y eso le rompía el corazón. Quería alguien a quien cuidar, alguien a quien querer… siempre tuvo a esa persona, pero no existía. Quiso gritar.
Al infiltrarse en lo más profundo del bosque comenzó a gritar para que el monstruo no apareciese, pero no aparecía.
-¿Qué planeas hacer?- le dijo una voz de una niña, la de su hermana pequeña.
-Quiero acabar con todo, estoy dudando si existes o no…- le contestó Satoru, aunque nadie le escucharía.
-No existo ¿Recuerdas?
-Recuerdo que existes, pero no lo entiendo.
-Yo existí en un tiempo… pero ahora me quieres olvidar, por eso ya no existo.
-Sigo sin entenderlo…- confesó Satoru.
-El que nada entiende, nada sabe.
Y en frente de Satoru apareció aquella horrible bestia entre las sombras. Al rubio se le saltó una pequeña lágrima y apretó el puño, estaba a punto de acabar con todo. Era imposible escapar a aquellas alturas, la bestia y él estaban cara a cara. Y Satoru recordó el momento en el que le prometió a su hermana que volvería.
-Dijiste que volverías- dijo aquella voz infantil.
-¿De verdad lo dije?
-Si… hermanito…
-¿Qué?
-Te quiero.
Y Satoru miró al monstruo a los ojos, la horrible bestia alcanzado sus grandes manos en la cabeza de Satoru y se la arranco solo con tirar un poco, el cuerpo cayó al suelo y la bestia se tiro la cabeza a su horrible hocico.

-Te quiero- se volvió a escuchar aquella voz, aunque esta vez no la escuchaba nadie. Satoru había muerto, no llegaría a saber si su hermana era real o no. Satoru se suicido de la forma más fácil que había, dejo que alguien le matase. 

sábado, 11 de enero de 2014

16 - La llave escondida entre palabras

Los libros eran todo para ella, pero había un libro en especial que le interesaba… era el libro que quería conseguir para ganar aquel juego en el que estaba metida “María”, así se llamaba el libro, pero… ¿Quién era María? Tenía que adivinarlo para poder resolver aquel misterio que le envolvía, el porqué el Director preparó aquel juego, el porqué ella estaba en aquella isla… y si sus recuerdos eran reales.
Escaló aquella valla, debía haber algo detrás de ella y posiblemente sería la primera persona en subirla. Charo la saltó y anduvo durante un buen rato, hasta llegar al frente de una gran mansión.
-Vaya, que cosas no escondes… seguro que aquí te escondes, Director-. Charo siguió caminando hacia adelante hasta llegar a la puerta principal echa de una madera rojiza.
La puerta estaba abierta y ella la cruzó, la primera impresión que vio al ver aquel gran salón fue algo alucinante, estaba todo tan limpio… y todo era tan… extraño. Había muchísimas puertas, y por el medio unas escaleras, ella decidió subir las escaleras y encontrarse con lo que no debía.
Después de cruzar unas cuantas puertas, llegó hasta una biblioteca… pero era extraño, estaba vacío.
-No he sido la única que ha encontrado este lugar…- dijo una joven que salió detrás de una estantería, era Blanca.
-Busco a un chico, llamado Toni, quiero vengarme ¿Sabes donde esta?- Realmente ella no quería venganza, solo quería el libro que él tenía.
-No… solo quiero huir de la muerte, al final todos moriremos…- confesó Blanca.
-Te equivocas, sobrevivirá una persona, no sé quien… pero esa persona sobrevivirá.
-Sí, el Director- Blanca echó una pequeña risita por su boca.
-No, él no… él morirá.
Blanca decidió callarse mientras Charo cada vez se enfurecía más, tenía tantas ganas de asesinar a Toni… y conseguir aquel libro. Al principio su vida había sido una mentira, se había criado en un colegio de monjas mientras sufría los horribles caprichos de su madre, para calmarse solo tenía que leer y leer, así pasaban los días, leyendo. Hasta que creció y llegó a aquella oscura isla que el cambió la vida.
Blanca y Charo investigaron la mansión, pero no había nada interesante. Al salir se encontraron con el chico que esperaban encontrarse, Toni estaba con Satoru en frente de ellos elevando una simple sonrisa.
-Hola- dijo Toni.
-¿Dónde está el libro?- Preguntó Charo.
Y Toni lo saco de debajo de la camiseta y lo enseñó.
-¿Lo leo? ¿Aun no sabéis el secreto?- Preguntó Toni. Ninguna de las chicas hablaron, Satoru también estaba callado-. Esta isla pertenecía a una chica llamada María, una joven enamorada que fue abandonada aquí… ella esperó… pero él no apareció. Se suicido.
-¿Solo muestra la historia de esta isla?- preguntó Charo algo intrigada.
-Tiene un secreto oculto… hay que estar muy atento para darse cuenta de este misterio que esconde esta isla.
-¡María sigue viva!- dijo Blanca sorprendida.
-¿Qué dices? Acabo de decir que ella se suicido.
-No… ¡Ella vive!- dijo Blanca.
-¡Qué se suicido, joder!- gritó Toni
Y alguien más volvió aparecer saliendo de una de las puertas que ocultaba la sala.
-¡Basta, asesino!- era Dani, detrás suya estaba Yami.
-Tú…- dijo Toni al verle.
-¡Dame el libro!- dijo Charo.
-Dáselo- dijo Charo.
-La llave es nuestra- añadió Dani.
-¿Nuestra?- preguntó Blanca.
-Mía y de Yami, es mi amiga…- susurró Dani.
Charo se dio cuenta que el libro era una llave ¿Pero de qué? Aun así, necesitaba aquel libro, ella tenía que escapar. Y dio unos pasos hacía Toni, pensaba quitarle el libro, pero él fue más ágil y se apartó esquivando el golpe de Charo.
-¡Toni, te quiero asesinar!- gritó Dani.
-¿Por qué?- preguntó Blanca sorprendida.
-¿No lo sabes?- dijo Yami, al parecer Dani ya se lo había contado a ella-. Toni mató a los tres hermanos de mi mejor amigo, de Dani… ¡Los asesino!
-¿Fueron tus hermanos?- preguntó Toni mirándole-. Lo siento mucho, ellos me traicionaron en mi propio juego, pero creían que era su juego… pero era mío… solo era mío… mío solo…
Y en ese momento Charo le quito el libro a Toni, ya lo tenía. Blanca y ella salieron corriendo metiéndose detrás de una puerta, la cerraron y observaron como un laberinto se formaban delante suya. Lo entendieron, aquella era la mansión donde vivía María.
Toni abrió la puerta tan rápido como pudo, tenía una pistola y tan rápido como pudo disparó. Le dio a Blanca en una pierna, en la izquierda, a lo que hizo que gritase un grito tan desgarrador  y oscuro, cayó al suelo mientras comenzaba a desangrarse.
-¡Estás loco!- gritó Charo.
-Mátala y acaba con su dolor- le dijo Toni con una mirada diabólica.
-Pero… yo…
-Todos lo que hemos estado aquí, hemos asesinado a alguien en alguna ocasión ¿No lo sabías?
-¿Qué?- Blanca parecía aun más horrorizada al escuchar aquella confesión.
No podía ser cierto, Toni había insinuado que la culpa de la muerte de toda su familia fue por culpa de Blanca, pero no podía ser cierto… ¡No!
-¿Qué te pasa, Charo?- preguntó Dani pasando a la habitación junto a Yami.
Y Toni vio que la joven era incapaz de matar a alguien y con el arma apuntó a la chica que en ese momento estaba invalidad, ella gritó y él disparó nuevamente. Esta vez le dio en el cráneo, matándola en el acto.
Yami se encogió de hombros al ver a Blanca muerta, el mundo se estaba volviendo loco y no… la situación no podía seguir así. Ella gritó tan desgarradora mente como lo hizo Blanca, estaba traumada, no podía seguir con aquel juego. El último disparó de Toni fue dirigido hacía Charo, pero al parecer se había acabado la munición.
Yami salió corriendo de la habitación y Dani corrió detrás de ella. Toni observó como ellos salieron de la habitación, y Charo sin miedo les siguió.
Al llegar al gran jardín de la mansión se observaron las tres personas mutuamente.
-No puedo seguir con este juego… ¡No puedo!- Yami era la chica mas horrorizada que había.
-¿Por qué no?- preguntó Dani-. Eres mi compañera….
Y ella retrocedió observando todas las plantas de su alrededor, parecía tenerle miedo a todo el mundo, al chico que le había acompañado todo ese tiempo, Dani. A todo el mundo… y de repente cayó por un pequeño precipicio y grito, miles de pinchos se clavaron en ella. Charo corrió para ver aquella escena, y era horrible, Yami estaba llena de heridas y por todas de ellas sangraba de una manera brutal. Cuando se dio cuenta, ella intentaba salir de aquel horrible embudo, pero no podía.

Toni salió de la mansión y se acercó a ese lugar de manera lenta, posó al lado de Charo y observó el cuerpo de Yami intentando salir de aquella horrible planta llena de pinchos, el joven agarró una gran piedra del suelo de tamaño brutal y la lanzó a Yami. Y ella murió gritando de dolor… la piedra le dio en su estomago, el cual había sido destrozado por aquel horrible pedrusco que Toni le lanzó. La más sorprendida era Charo.

viernes, 10 de enero de 2014

15 - La chica que ya no comía

 Una patata era lo único que necesitaba ¿Por qué? Nadie lo estaba al corriente, nadie sabía el porqué a ella le gustaban tanto las patatas, pero… era… especiales para ella. Y sí, Cykah llevaba comiendo patatas desde su infancia… ¿Qué tenía aquella extraña comida que tanto le gustaba? Pero tenía un problema, aquella era la última bolsa de patatas que tenia.
Miró a Noboru que estaba atado en el árbol, y luego a su bolsa de patatas.
-Suéltame…- dijo el chico.
-No…- dijo Cykah encogida de hombros.
-¿Por qué? Estoy arrepentido, joder…- Noboru parecía bastante nervioso.
-No se sabe, no se sabe.
-¿El qué no se sabe?- Cykah se moría por abrir la bolsa de patatas.
-El si de verdad estas arrepentido, o es todo una gran mentira tuya… intentaste matarme…
-No lo intente… estoy desesperado por salir de esta isla, joder… ¡Quiero salir!
-Pues intentémoslo juntos…- Cykah se encogió de hombros, tenía mucho miedo por saber qué pasaría si le liberaba.
Ella se levantó y se metió entre unos arbustos para ver si Nana o Rubén estaban cerca, siempre hacían guardia para buscar comida para animarse o cualquier otra cosa interesante que podrían encontrar. La chica de las patatas, así es como los demás la llamaban, pero su amor por las patatas tenía un motivo…
Apenas tenía siete años cuando se perdió en aquella gran ciudad, estaba perdida y no podía llorar. Debía encontrar a su hermano, quizás él se había olvidado de ella… o la estaría buscando. El problema no era un cualquiera, el problema era que estaba sola, estaría sola durante toda su vida…
Lloro sentada en un banco de color blanco, así lo recordaba ella. Y lloro hasta que se le gastó todas las míseras lagrimas.
-¿Estás bien?- le dijo un chico, cuando Cykah lo vio era un joven con el pelo largo y pinta de matón de pueblo, era gracioso, su sonrisa era preciosa. El chico parecía bastante más mayor… pero ahí acababa el recuerdo.
Cykah se enamoró de aquel chico, que por desgracia se parecía tanto a Noboru… pero era diferente, su personalidad, no lo entendía.
Observó a alguien llorando sentada en una roca, era la bibliotecaria, Cykah la había visto muchas veces en la biblioteca. Su nombre era Charo, tenía unos veinte años y era sorprendente el gran escote que llevaba en ese momento, al parecer su ropa había sido destrozada dejando su camisa hecha pedazo mostrando una pequeña parte de sus pechos.
-¿Por qué lloras?- preguntó Cykah.
-Quiero salir de la isla… quiero matarle, él quemó mis libros…- dijo aquella bibliotecaria llorando.
-¿Quién?- preguntó Cykah.
-Toni… es un asesino…- confesó Charo.
Se levantó de la roca y se fue por donde parecía haber vuelto.
-¿A dónde vas?- preguntó Charo.
-A matarle, él tiene la llave… aun así, solo quiero que se arrepienta de lo que hizo.
La joven se encogió de hombros, todos se habían vueltos completamente locos.
Y Cykah volvió al lugar donde estuvo anteriormente, Noboru le miró con una mirada inofensiva, era… tan… lindo… pero no podía aceptarlo, eso no era amor… ella estaba enamorada de alguien a quien no vería nunca más, no de Noboru.
Observó su parte baja y había un bulto en su entrepierna. Cykah se sonrojo.
-Eres un pervertido…- dijo ella apretando el puño algo enfadada.
-Llevo día sin… ya sabes… soltarme, por favor…- dijo Noboru, esta vez estaba algo sonrojado y no quería haberlo dicho.
-No… no desataré las cuerdas aun así…
-Pues cálmame tú…
-Estas demasiado cachondo… ¡No lo haré, salido!- A Cykah le dieron ganas de golpear a su prisionero. Pero en vez de golpearlo se cayó a cuatro patas y le miró, estaban a la misma altura. Él atado en aquel árbol y ella mirándole con curiosidad.
Y de repente… ella besó a Noboru, fue un beso corto… apenas duro unos segundos, pero no pudo hacerlo más tiempo.
-Me gustas… desde que me golpeaste…- dijo Cykah mirándole algo sonrojada.
-Pues libérame… por favor…
Y se escuchó un gran grito desgarrador, parecía ser de una horrible bestia… pero… aun muchísimo peor. Cykah sintió curiosidad y sin despedirse, miró a Noboru y se fue atraída por el sonido.
El camino era corto, de repente se encontró con Nana, Rubén y Violeta.
-¿Qué pasa?- preguntó Cykah con curiosidad.
-Se ha escuchado un grito… ir tú y Rubén- Dijo Nana, ella pensaba volver al lugar de encuentro con Violeta, el lugar de encuentro era donde se encontraba Noboru atado.
Cykah obedeció y junto a Rubén caminaron entre los arbustos. Su paso se fue aun más rápido hasta que observaron una gran sombra, parecía una bestia de grandes colmillos y orejas de lobo, con una cola como la de un perro y cuerpo deformado.
-¿Qué es eso?- preguntó Cykah asustada.
-¡Corre!- dijo Rubén, era una gran bestia… era horrible…
-Pe…pero…
-¡Avisa a los demás! Yo… la distraeré…
Y rápidamente Cykah echó a correr, miró atrás un solo segundo y observó como la bestia era rápida y agarró a Rubén, de un tiron le arranco el brazo y el dio un grito de dolor. Ella grito del miedo que tuvo y salió corriendo, recordando él como toda aquella sangre había saltado del brazo de su compañero… él iba a morir, ella lloraba por el camino.
Era extraño, por el recorrido no se encontró a Nana ni Violeta ¿Dónde estarían? No le importaba, solo quería huir. Se acerco a Noboru mientras él le preguntaba el porqué estaba tan asustada, pero ella no contestó, ella rajo las cuerdas.
-Vámonos corriendo…- dijo Cykah agarrando a Noboru del brazo y comiendo a salir corriendo.
Mientras corría agarrada a su compañero, lloraba y escuchaba los gritos de aquella desgarradora bestia…
Y por fin recordó lo que nunca quiso recordar… el día que vio morir aquel joven, solo tenía siete años… y ese chico fue asesinado y torturado delante de ella, de la forma más cruel que una persona podría recordar, aun así… ella solo recordaba el brazo de Rubén… en que él ya estaría muerto.

***
Dani observó como Yami dormía en otra rama de un árbol, y mientras escuchaba aquellos horribles gritos. Observó el cielo y ya estaba oscureciendo.
-Así que el verdadero juego ha comenzado… ¿O nos tienes algo escondido?- dijo el chico. Miró hacía abajo y allí estaba el Director, elevando una leve sonrisa.

-Mi perro-. El Director se dio la vuelta y desapareció de su vista.

domingo, 5 de enero de 2014

14 - Amor a primera vista

Ella se miró a la palma de su mano y parecía que nada había cambiado, a ella siempre le había gustado poder leer los sueños y las cartas… aunque sus predicciones siempre fallaban. Había pasado ya tres días desde que ella junto a sus compañeras Claire y ella rescataron a Marta de aquel loco asesino que se hacía llamar Axel. Cuando Laura le vio por primera vez, le latió el corazón, posiblemente era por el miedo que pasó al golpearle con aquella piedra… al día siguiente quiso conocer a Axel, aunque no sabía por qué… se dio cuenta de que le gustaban sus ojos. 
Al segundo día, se preguntó como era su sonrisa.
El tiempo pasó lentamente para ella, que junto a sus compañeras caminaba buscando un refugio con el miedo de volver a dormir bajo la luna. Posiblemente había un faro cerca del puerto, era lo más normal del mundo, así que las tres chicas se fueron a buscarlo.
Y lo encontraron… estaba abierto, había estado alguien allí antes de que llegaran ellas.
-¿Habrá estado Blanca aquí?- preguntó Laura encogida de hombros.
-No lo creo. Ella estará muerta, nos traiciono y se quedo sola… ¿A dónde habrá ido?- Dijo Claire.
Y entraron en el faro, era bastante grande: tenía una cocina llena de todo tipo de artilugios y unas cuantas habitaciones. Era perfecto para que las tres chicas pudieran pasar la noche sin tener ningún problema.
Y la noche llegó rápido.
Laura no podía dormir entre los abusantes respiros de Marta y Claire. Se levantó de la cama en la que dormía y rebusco en algunos cajones, a lo mejor encontraba algo interesante. Encontró unas pastillas de color verdes.
-¿Veneno?- susurró Laura metiéndose las pastillas en el bolsillo.
Y debajo de las pastillas, había fotos… en una de ellas posaba el Director junto a una chica sentada en una silla de ruedas, aquella joven era hermosa, su pelo era largo y precioso, de alguna manera Laura la envidió. “¿Será su hija?” pensó.
Al salir de la habitación escuchó unos ruidos dentro del faro, por lo que era hora de descubrir quien se había infiltrado allí. No despertaría a sus compañeras, ellas debían dormir plácidamente.
Por lo que bajo por las escaleras y los pasos se escuchaban cada vez más. Llegó a la cocina, la puerta principal estaba abierta, por lo que había alguien dentro. Decidió ir a comprobar la calle, posiblemente hubiese alguien allí que le traería problemas en el futuro. Por lo que salió por la puerta y observó el mar.
No había nada, por lo que preocuparse, o al menos es lo que parecía. Aunque de repente fue amordazada por unos ligeros y débiles brazos, no pudo moverse. Era una chica quien le atrapó.
-Estate quieta… él quiere que no te muevas…- dijo aquella chica, era la voz de Elena.
Laura no paraba de moverse e intentar liberarse de aquella chica, de repente una pequeña carcajada se escuchó detrás. Laura le miró, era Axel.
-Mátala, Elena…- dijo Axel entrando en el faro-. Yo mataré a las dos chicas que están allí arriba…
Y de repente desapareció de la vista de las dos, se infiltro en el faro.
Laura comprendió lo que sentía por Axel, ella le quería… su voz… sus… sus ojos… todo, era el chico perfecto. Por lo que cuando tuvo la oportunidad, dio un mordisco en la mano a Elena y ella la soltó dando un leve gemido.
-Tengo que verle…- dijo Laura ruborizándose sin entender el porqué se había enamorado de aquella manera de un delincuente.
Subió por las escaleras rápidamente cuando entró a la habitación, Marta y Claire estaban pegadas a la pared, tenían miedo. Axel estaban acercándose a ellas paso a paso, lentamente elevando una leve sonrisa tonta. Cuando de repente Laura se tiro  hacía Axel haciendo que cayese al suelo.
-Tengo que decirte algo…- dijo Laura  agarrándole de sus puños y mirándole a los ojos.
-¡Quítate de encima, tengo que mataros!- gritó Axel furioso.
Y Laura le calló con un beso, un beso que él rechazó.
-¿Estás loca?
-Loca de amor… me gustas mucho… eres… tan… guapo…
Y Axel empujó a Laura y se levantó rápidamente, se fijo que Claire y Marta ya habían desaparecido. No se rendiría hasta asesinarlas.
Laura se levantó al igual que Axel y le siguió. El chico comenzó a correr y bajar las escaleras, al parecer buscaba a sus compañeras. Ella cambiaría a Axel para convertirlo en una mejor persona… lo haría, y no dejaría morir ni a Marta ni Claire, eran sus compañeras.
Al llegar a la cocina, el chico salió directamente a la calle, pero ella no, busco y rebusco entre los cajones hasta dar con el cuchillo adecuado.
Salió a la calle y allí se encontró con él… iba asesinar a Marta.
En aquel escenario solo había cuatro personas más ella. Elena, que estaba alejada de las chicas. Axel que consiguió agarrar a Marta mientras Claire huía.
De repente Laura agarró a Elena, ya que la tuvo lo más cerca posible. Y acerco el cuchillo que cogió anteriormente y se lo puso en el cuello, aquello llamó la atención de Axel que agarró a Marta, tenía otro cuchillo.
-Si matas a Marta… yo asesinaré a Elena…- dijo Laura, sus ojos cambiaron radicalmente y tenía una mirada extraña… ella estaba enamorada y haría lo que fuese por tener a Axel.
Y de repente Axel soltó a Marta y ella se fue corriendo hacía el bosque, al parecer el cocinero no pensaba perder a cualquier precio a su amante. Elena se movió y consiguió salir de aquel jaleo.
De repente Marta salió corriendo volviéndose a meter en el bosque y perdiéndose entre todo aquel escombro.

Laura elevó una leve sonrisa, y sintió como si Axel le tuviera miedo… y era así, el miedo de él resonaba por todos los presentes. Claire era la más sorprendida de todo aquel escenario, no sabía si tener miedo de Laura o quererla. Axel observó a Elena y se sintió muy confundido.

viernes, 3 de enero de 2014

13 - Escondido detrás de una hoja verde

-¡Lo he encontrado!- Dijo aquel chico emocionado. David se acerco al helicóptero y lo observó detenidamente, ahora podría irse de la isla y salvarse… pero necesitaba una llave y lo sabía, si, lo sabia…
-Necesitas una llave para poder usarlo…- dijo una voz detrás de él.
David se dio la vuelta y observó a aquel chico, era Toni… y detrás de Toni, estaba Satoru encogido de hombros, parecía no tener palabras en aquella conversación que aun no había comenzado.
-Lo sé… debe haber alguna manera de salir de la isla… pero… ¿Y si está dentro mía la llave? ¡Tendría que morir para que vosotros salieseis! No quiero… ¡No!- David parecía nervioso al decir aquello.
-¿Quieres que comprobemos que la llave este dentro tuya?- Dijo Toni, por primera vez a David le pareció un chico bastante pícaro y le dio miedo.
-¡No! ¿Estás loco? No debemos matarnos, eso es lo que el Director quiere…- dijo David encogido de hombros.
-No hay mayor placer que matar ¿Sabias?- le contesto Toni.
-To…ni…- dijo Satoru encogido de hombros.
David tenía muchísimo miedo, él no sería capaz de asesinar a nadie… en cambio la persona que tenía en frente, si lo sería.
-Tengo una idea- dijo Toni-. Juguemos al escondite. Supongo que habrás jugado cuando eras niño, el juego trata de esconderse y pillar.
Aquello le daría a David una oportunidad para escapar de aquel asesino, por lo que tendría que aprovechar su oportunidad de jugar al “escondite”… él suponía que sería el que huiría y Toni el que buscaría.
-¡Sí, juguemos!
-Muy bien… yo contaré hasta diez… entonces, ya puedes huir- Toni se dio la vuelta y comenzó a contar.
El chico estaba comenzando a contar lento y David comenzó a correr. Su paso era lo más rápido que podía correr, y más y más. Cuando se dio cuenta se infiltro en el bosque, y Toni estaba contando tan fuerte que incluso se escuchaba aquella distancia, pronto se escuchó un “Ya he terminado”. David buscó un buen escondite donde no podría ser encontrado, pero todo aquel bosque era igual, tenia los mismos árboles… todo era igual.
Tendría que buscar un escondite rápido o Toni le encontraría, tenía que hacer algo.
Se canso de correr y comenzó a caminar, mirando cada rincón donde se podría esconder, pero ningún escondite era demasiado bueno.
Posiblemente dentro de unos pocos minutos u horas llegaría la hora de su muerte, y él no quería… al menos pedía poder penetrar a una chica por última vez, enamorarse y besarla, follarla como si fuera su último día… pero no sería posible hacer todo aquello en unos minutos, al menos que fuese él, el que asesinase a Toni.
A David siempre le habían gustado los videojuegos y aquello le inspiraba la manera más original de matar.
Asesinar o ser asesinado… pero… ¿Y si le encontraba algún placer a quitar la vida a otras personas? Aquel miedo vivía dentro de él, aunque no lo sabría hasta que no lo probase. Así que tendría que ponerse manos a la obra.
La isla era demasiado grande y suponía que estaban todos sus compañeros demasiados separados y no podría pedir ayuda… ¿Y si los demás también estaban locos? ¿Y si él se volvía loco?
Mientras seguía buscando un plan para escapar de Toni que daba dando un pequeño grito de vez en cuando para que él le escuchará, recordó el momento en el que se despidió de su familia.
-Adiós madre, no te voy a prometer que vuelva ¡Eh!- le dijo a su madre, ella le contestó una leve sonrisa que servía de mucho para animar a David, por desgracia ya no estaba ella para protegerle.
También recordó su primer beso, era con una chica.
Y de repente se topo con el edificio quemado… él consiguió escapar por suerte, se tuvo que tirar por la ventana para salvarse, pero se salvó… y allí estaba, solo… nadie quiso ir, pero se metió en las ruinas, a lo mejor encontraba algo que le interesaba.
El techo estaba medio caído y las paredes se derrumbarían con solo tocarlas. Daba miedo pasear por allí, pero si tenía suerte a lo mejor podría refugiarse en alguna habitación que hubiese cerca. Seguía teniendo miedo ya que los gritos de Toni se escuchaban a lo lejos, el miedo no pudo hacer que siguiese hacía adelante.
Casi todas las puertas estaban quemadas, hasta que llegó a la famosa cocina. El chico busco y rebusco entre los cajones hasta dar con un cuchillo para defenderse y protegerse de Toni, aunque aún le quedaba por abrir un cajón de la cocina, el último… al abrirlo se sorprendió al ver lo que había dentro… un arma de fuego, o mejor dicho, una pistola. La agarró y comprobó su munición, estaban todas las balas sin tocar… David estaba realmente sorprendido.
Salió de la cocina y estaba preparado para matar a Toni, muy preparado. Tuvo miedo al agarrar la pistola, pero podría hacerlo. Elevó una sonrisa y camino encogido de hombros y cuclillas.
Tenía esperanzas de vivir, en aquel instante cuando de repente los pasos de Toni y su acompañante se escucharon.
Salió a aquel pasillo apuntado con la pistola cuando cometió el error de su vida. Sufrió un dolor inmenso en la espalda, sintió como le sangraba y dio un grito de dolor. Satoru apareció delante de él, al parecer él y Toni le confundieron de alguna manera.
David cayó al suelo boca arriba mientras unas lagrimas salían de sus ojos… recordaba a su madre, a la chica a la que amaba y ella le dejó… él siempre fue fiel…
Toni le miró de arriba abajo y le quito la camiseta aprovechando que David perdió sus fuerzas de lo débil que estaba, pero seguía estando vivo, pero perdiendo sangre por la espalda. Toni tenía un cuchillo en la mano, al parecer también estuvo en las cocinas.
Aquel chico cuerdo le rajo la barriga tan dulce y inofensivamente como podría hacerlo otra persona mientras que David dio un grito de dolor y Satoru observaba. De repente Toni metió la mano en el estomago del chico, pero no había nada… solo aquellos órganos que de tanto apretar los exploto.

-Vámonos…- dijo Toni dejando que David muriese en aquel horrible pasillo que hubo un incendio. 

jueves, 2 de enero de 2014

12 - Una y otra vez

El ayudante del cocinero, un joven de diecisiete años llamado Axel y también uno de los supervivientes en aquella isla, pensando que solo había muerto dos… la masacre estaba a punto de ser comenzaba, aun no había empezado.
Con aquella pala para cavar que le dio horas antes el Director, consiguió desenterrar el cadáver de su maestro, de aquel cocinero que tanto admiraba. Estaba muerto, y él no pudo hacer nada para salvarle. Encogido de hombros lo volvió a enterrar pensando en que el asesino tendría que estar vivo en aquella isla.
Mientras le enterraba, recordaba y volvía a aquel viejo restaurante con solo dos mesas y aquel viejo cocinero trabajaba.
-¡Por favor, déjeme trabajar aquí!- Gritó Axel aquel hombre.
El viejo cocinero hecho una gran carcajada que salió de su boca y le miró de arriba abajo.
-No necesito más ayudantes, estoy solo en mi restaurante y no necesito a nadie.
-Pero… ¡Pero he probado la comida que usted hace y esta riquísima!
-Vale, vale… trabajaras aquí si quieres, pero no tendrás paga.
-¡Vale!
Aquel viejo recuerdo fue olvidado de las personas, ahora por la mente de aquel chico solo presenciaba la venganza. Lo tenía decidido, mataría a quien fuera hasta vengarse del asesino del hombre que más admiraba, estaba decidido.
Ando por el bosque hasta volver al refugio que había construido solo para poder pasar aquel tiempo sobre la isla. Allí estaba ella, Elena durmiendo sobre aquellas viejas mantas. Axel la conocía desde antes de salir de la isla, pero quería olvidarlo todo. Era una coincidencia de que ellos dos se volvieran a encontrar.
Elena se despertó y miró a Axel.
-¿Qué has soñado?- preguntó el chico.
-No lo recuerdo- contestó Elena mirando a la nada. No quería salir del refugio, tenía miedo de que alguno de sus compañeros se le fuese la cabeza y la asesinaran, ella no quería aquello.
-El Director me ha enseñado el cadáver de mi maestro asesinado ¿Sabes? Me pienso vengar… ¡Lo pienso hacer!- dijo Axel enfurecido.
-Lo… lo siento…- dijo Elena encogiéndose de hombros. Parecía saber algo de aquel tema, o quizás eran imaginaciones de él, pero no preguntó…
Tras un rato en silencio, los dos se miraron, estaban apretados juntos a una manta que los refugiaba del frio, encima de otra manta sucia.
-Mi hermana me habló de ti… pero cuando te vi por primera vez en la isla, no sabía que eras tú… hasta qué… me enseñaste esa foto- confesó Elena.
-¿Qué te dijo?
-Te sentaste a su lado en la barra del bar… le invitaste una copa, y a demás, aceptaste lo que ella quería tomar. Sonreíste y le dijiste al oído que las chicas no debían llorar… me contó que sonaba una canción hermosa y que no os volvisteis a ver en ese bar. Ella sabía donde vivías, y todas las noches te esperaba delante de tu portal, esperando a que salieses…
-Hasta que salí… y me la encontré allí, fue una sorpresa para mí.
-Pasó el tiempo…
-Y nos abrazamos después de besarnos, después ella enfermó y comprendí que aquella historia tan bonita que había vivido solo fue una noche bonita y nada más. Yo me fui de su vida y ella de la mía... ella murió-. A Axel se le saltó una lágrima de sus ojos-. Eres la única chica en la que confió, tu hermana… yo la quería.
-¿Cómo supiste que yo era su hermana?
-Simplemente lo supe, Elena. Te protegeré…
Y de repente Elena besó a Axel callándole. Y los dos acabaron encima de aquella manta tumbados besándose sin acabar, Axel sustituía a Elena por su hermana… era algo realmente cutre, pero sus pechos no los tenía ninguna chica, él sabía disfrutarlos, jugaba con ellos hasta que acabo desnudándola completamente. Al final de todo la penetró con todas sus fuerzas hasta que las fuerzas se le acabaron a los dos.
Elena se durmió rápidamente.
Axel observó que la chica ya estaba en aquel profundo sueño, por lo que se levantó rápidamente y volvió a salir al bosque. No se podía permitir dormir sabiendo que en aquella isla estaban todos locos.
Caminó tranquilamente y a lo lejos observó un cadáver sin cabeza… era asqueroso y había sangre por todas partes.
Axel se alegró de que hubiera muerto uno, la llave podría haber estado en el interior de él. Por lo que saco la pequeña navaja que siempre tenía escondida por sus pantalones y se acerco al lugar del crimen.  Le rajo la sangrienta camiseta a aquel chico, no sabía de quien se trataba. Después le rajo el estomago, era todo rojo y lleno de órganos. Metió la mano en el estomago rebuscando y rebuscando, pero no encontró nada. Saco un hígado sin darse cuenta.
-Al menos nos lo podremos comer…- dijo Axel en un leve susurro.
Y allí… un grito se escuchó detrás de él. Axel se dio cuenta e identifico a la chica que grito, era Marta, había conseguido una plaza para la isla gracias a su hermana que se la consiguió.
Y tan rápido como ella intento huir, él le hizo una estampida contra el árbol poniendo su navaja  en su cuello.
-No me mates… no tengo la llave dentro mía…- dijo ella entre algunas lagrimas.
-Eso no lo sabes…- contestó Axel furioso.
-¡Para!- Gritó otra voz femenina. Axel se dio la vuelta sin darse cuenta para ver quién era la que interrumpía esta vez, era Claire. Marta fue escurridiza y se escapo de su cuerpo y se escondió detrás de Claire, parecía haber tenido miedo.
-Os asesinare y os sacare la llave… y escaparé de la isla… - dijo Axel dando unos pasos hacia delante, parecía que estaba loco.
Todo parecía incomodo en aquel ambiente con el cadáver sin cabeza.
Axel recordó el momento en el que estaba frente a la hermana de Elena y la beso… su primer beso. Tenía ganas de gritar y de que acabase todo, pensaba que estaba loco, quizás lo estaba.
Una piedra salió de los arbustos que había alrededor y aquel momento Marta y Claire aprovecharon para correr y escapar de aquel loco.

-Tranquilas, ya os pillaré… 

miércoles, 1 de enero de 2014

11 - La chica discapacitada

-Padre, me has mentido…- dijo Violeta encogida de hombros.
-Yo no miento… solo juego. Después de que este juego acabe, podrás andar por primera vez ¿No estás contenta?- dijo el Director.
-No quiero andar… no quiero que nadie muera- Violeta se encogió de hombros.
El Director cogió la silla de ella y comenzó a llevarla por aquella pequeña casa hasta llegar a un luminoso salón con una chimenea, la joven fue llevada hasta el frente de la luminosa llama que estaba más ardiente que nunca.
Ella miró la llama con el libro en sus manos “María”, lo abrió lentamente y lo leyó. Se fijo como su padre se fue de la habitación y miró hacía, volvió a leer el libro una y otra vez, así pasaba todas las mañanas con aquel libro.
-Tiene que haber algo de este libro que signifique algo… ¿Pero el qué?- dijo Violeta algo cansada. Después de aquello pensó que ella también estaba dentro del juego y podría morir en cualquier momento, también quiso saber cómo lograría su padre que pudiese andar si o quién de los 16 alumnos tendría una llave dentro que le ayudaría a salir.
Su padre volvió a entrar en la habitación y la miró.
-¿Qué tiene ese libro que te atrae tanto?- Dijo el Director.
-Al final del libro, María se queda sola esperado al amor de su vida-. Violeta miró al techo, no parecía convencida de sus palabras, en cambio aquello era lo que ocurría en el libro: una chica se enamoraba de su amante hasta que él se fue y no volvió. Luego pensó y miró a su padre- ¿Quién tiene una llave dentro suya? ¿Quién es el que tendrá que morir para que los demás salgan de esta isla?
-Una persona que jamás hubiese imaginado que tiene una llave dentro… ¿Sabes?
Y el loco hombre se volvió a ir de la habitación dejando a Violeta sola en aquel cuarto. Cuando salió él, ella se acerco a una estantería llena de libros, entre todos ellos un informe distinto de cada uno de los dieciséis alumnos, observó sus múltiple personalidades y lo diferente que era cada uno de ellos, entendió el experimento de la locura de su padre dándole él su toque especial.
La puerta se abrió bruscamente, Violeta se asusto y se giró rápidamente. Era una chica que no había llegado a ver antes, aunque su aspecto le sonaba.
-¡Chicos, entrar! Hay alguien…- dijo la desconocida.
-¿Quién eres?- preguntó Violeta asustada.
-Me llamo Nana…- la joven corrió hacía la silla de ruedas y la comenzó a mover- El Director te tenia encerrada aquí ¿No? ¿Quién eres tú? Bueno, no importa, tenemos que salir de aquí lo antes posible, después de habernos quedado sin hogar. Toda la residencia salió ardiendo, no entiendo que pretende tu padre-. Y dos chicos más entraron, una joven con una pequeña mochila y una bolsa de patatas y otro joven- Ellos son Rubén y Cykah, y tranquila, nosotros te salvaremos.
Aquella joven llamada Nana apenas la dejo hablar, no entendía como había descubierto el escondite de su padre, no lo entendía. Aun así, por muy rápido que ella se movió y la sacó hacía el bosque, se alejo de la cabaña.
Violeta no entendía nada de lo que ocurrió.
-No matéis a nadie…- dijo Violeta encogida de hombros.
-No lo haremos, no creo que nadie se vuelta loco por conseguir una llave. Todos juntos podremos hacer una barca y volver-. Dijo Rubén, se fijo en el libro que la chica discapacitada llevaba en su pecho.
Violeta recordó cuando leyó el nombre de Nana en el informe, una chica con gran sentido de la justicia que querría descubrir la verdad costase lo que costase.
Durante todo el trayecto, Cykah no dejo de comer patatas, parecía muy nerviosa.
Se hizo de noche y Violeta no dijo ni una sola palabra, tampoco le preguntaron nada. Ella quería saber por qué.
Los tres chicos encendieron una hoguera, aunque quien más la disfrutó era Violeta que se sentía como en casa. Miró a los tres amigos y les dio envidia, ella nunca tuvo de eso… es decir, amigos. Había estado toda su vida sola y no quería admitirlo.
-Todos juntos saldremos de esta isla, os lo prometo- dijo Nana, aunque era algo absurdo sabiendo que había vidas en juego.- ¡Iré a buscar algo de comer! Frutas… o cualquier cosa, si puedo cazar un conejo, también lo haré.
Cykah se fue con ella dejándola a solas con Rubén.
-¿Quién eres? Nana no te lo ha preguntado- dijo Rubén.
-Mi nombre es Violeta…- dijo ella encogiéndose de hombros.
-No digo eso… me refiero… ¿Qué haces aquí, en la isla?
-No lo sé… el Director… me trajo…
-Es tu padre ¿Verdad?
-Sí… pero yo no soy como él… ¿Cómo lo has sabido?
-Tenéis los mismos ojos, eso es todo.
Y siguieron manteniendo una conversación absurda, a Rubén no le preocupó nada de Violeta… pasó un buen rato cuando los arbustos comenzaron a moverse, alguien iba a salir de ellos cuando de repente… ¡Era Cykah! Y no podía faltar su famosa bolsa de patatas, nunca nadie le preguntó el porqué comía tantas patatas.
Al salir elevó una tonta sonrisa, parecía estar cansada. Pero cayó al suelo repentinamente, fue golpeada con una roca. Había alguien en su espalda ¿Quién era? A él si lo reconoció, Noboru se adelanto por encima del cuerpo de Cykah y saco un cuchillo de la manga, fue demasiado rápido y en el tiempo que Rubén se levantó él agarró a Violeta del cuello acercando el afilado cuchillo a la garganta de Violeta.
-Aléjate de ella, Noboru- Dijo Rubén.
-Ve a socorrer a tu amiga de las patatas… o se desangrará…
Violeta hecho una mirada a Cykah y tenía razón, estaba sangrando por la cabeza y parecía que la sangre no pararía.
Violeta no tenía miedo, una mujer no debía llorar… ella no, había sufrido cosas peores. El chico que la secuestro parecía saber que ella era la hija del Director.
Y de repente Noboru cayó al suelo… Nana se acercó por detrás segundos después y le golpeo con otra piedra.
-¡Rubén, átalo una cuerda a un árbol!- dijo Nana.
Violeta se sintió feliz.
-¡Pero si no tenemos una cuerda!
-Me da igual, átalo.

Violeta descubrió que aquella gente no era mala… solo especial.