-¡Lo he encontrado!- Dijo aquel chico emocionado.
David se acerco al helicóptero y lo observó detenidamente, ahora podría irse de
la isla y salvarse… pero necesitaba una llave y lo sabía, si, lo sabia…
-Necesitas una llave para poder usarlo…- dijo una
voz detrás de él.
David se dio la vuelta y observó a aquel chico, era
Toni… y detrás de Toni, estaba Satoru encogido de hombros, parecía no tener
palabras en aquella conversación que aun no había comenzado.
-Lo sé… debe haber alguna manera de salir de la
isla… pero… ¿Y si está dentro mía la llave? ¡Tendría que morir para que
vosotros salieseis! No quiero… ¡No!- David parecía nervioso al decir aquello.
-¿Quieres que comprobemos que la llave este dentro
tuya?- Dijo Toni, por primera vez a David le pareció un chico bastante pícaro y
le dio miedo.
-¡No! ¿Estás loco? No debemos matarnos, eso es lo
que el Director quiere…- dijo David encogido de hombros.
-No hay mayor placer que matar ¿Sabias?- le
contesto Toni.
-To…ni…- dijo Satoru encogido de hombros.
David tenía muchísimo miedo, él no sería capaz de
asesinar a nadie… en cambio la persona que tenía en frente, si lo sería.
-Tengo una idea- dijo Toni-. Juguemos al escondite.
Supongo que habrás jugado cuando eras niño, el juego trata de esconderse y
pillar.
Aquello le daría a David una oportunidad para
escapar de aquel asesino, por lo que tendría que aprovechar su oportunidad de
jugar al “escondite”… él suponía que sería el que huiría y Toni el que
buscaría.
-¡Sí, juguemos!
-Muy bien… yo contaré hasta diez… entonces, ya
puedes huir- Toni se dio la vuelta y comenzó a contar.
El chico estaba comenzando a contar lento y David
comenzó a correr. Su paso era lo más rápido que podía correr, y más y más.
Cuando se dio cuenta se infiltro en el bosque, y Toni estaba contando tan
fuerte que incluso se escuchaba aquella distancia, pronto se escuchó un “Ya he
terminado”. David buscó un buen escondite donde no podría ser encontrado, pero
todo aquel bosque era igual, tenia los mismos árboles… todo era igual.
Tendría que buscar un escondite rápido o Toni le
encontraría, tenía que hacer algo.
Se canso de correr y comenzó a caminar, mirando
cada rincón donde se podría esconder, pero ningún escondite era demasiado
bueno.
Posiblemente dentro de unos pocos minutos u horas
llegaría la hora de su muerte, y él no quería… al menos pedía poder penetrar a
una chica por última vez, enamorarse y besarla, follarla como si fuera su
último día… pero no sería posible hacer todo aquello en unos minutos, al menos
que fuese él, el que asesinase a Toni.
A David siempre le habían gustado los videojuegos y
aquello le inspiraba la manera más original de matar.
Asesinar o ser asesinado… pero… ¿Y si le encontraba
algún placer a quitar la vida a otras personas? Aquel miedo vivía dentro de él,
aunque no lo sabría hasta que no lo probase. Así que tendría que ponerse manos
a la obra.
La isla era demasiado grande y suponía que estaban
todos sus compañeros demasiados separados y no podría pedir ayuda… ¿Y si los
demás también estaban locos? ¿Y si él se volvía loco?
Mientras seguía buscando un plan para escapar de
Toni que daba dando un pequeño grito de vez en cuando para que él le escuchará,
recordó el momento en el que se despidió de su familia.
-Adiós madre, no te voy a prometer que vuelva ¡Eh!-
le dijo a su madre, ella le contestó una leve sonrisa que servía de mucho para
animar a David, por desgracia ya no estaba ella para protegerle.
También recordó su primer beso, era con una chica.
Y de repente se topo con el edificio quemado… él
consiguió escapar por suerte, se tuvo que tirar por la ventana para salvarse,
pero se salvó… y allí estaba, solo… nadie quiso ir, pero se metió en las
ruinas, a lo mejor encontraba algo que le interesaba.
El techo estaba medio caído y las paredes se
derrumbarían con solo tocarlas. Daba miedo pasear por allí, pero si tenía
suerte a lo mejor podría refugiarse en alguna habitación que hubiese cerca.
Seguía teniendo miedo ya que los gritos de Toni se escuchaban a lo lejos, el
miedo no pudo hacer que siguiese hacía adelante.
Casi todas las puertas estaban quemadas, hasta que
llegó a la famosa cocina. El chico busco y rebusco entre los cajones hasta dar
con un cuchillo para defenderse y protegerse de Toni, aunque aún le quedaba por
abrir un cajón de la cocina, el último… al abrirlo se sorprendió al ver lo que
había dentro… un arma de fuego, o mejor dicho, una pistola. La agarró y
comprobó su munición, estaban todas las balas sin tocar… David estaba realmente
sorprendido.
Salió de la cocina y estaba preparado para matar a
Toni, muy preparado. Tuvo miedo al agarrar la pistola, pero podría hacerlo.
Elevó una sonrisa y camino encogido de hombros y cuclillas.
Tenía esperanzas de vivir, en aquel instante cuando
de repente los pasos de Toni y su acompañante se escucharon.
Salió a aquel pasillo apuntado con la pistola
cuando cometió el error de su vida. Sufrió un dolor inmenso en la espalda,
sintió como le sangraba y dio un grito de dolor. Satoru apareció delante de él,
al parecer él y Toni le confundieron de alguna manera.
David cayó al suelo boca arriba mientras unas
lagrimas salían de sus ojos… recordaba a su madre, a la chica a la que amaba y
ella le dejó… él siempre fue fiel…
Toni le miró de arriba abajo y le quito la camiseta
aprovechando que David perdió sus fuerzas de lo débil que estaba, pero seguía
estando vivo, pero perdiendo sangre por la espalda. Toni tenía un cuchillo en
la mano, al parecer también estuvo en las cocinas.
Aquel chico cuerdo le rajo la barriga tan dulce y
inofensivamente como podría hacerlo otra persona mientras que David dio un
grito de dolor y Satoru observaba. De repente Toni metió la mano en el estomago
del chico, pero no había nada… solo aquellos órganos que de tanto apretar los
exploto.
-Vámonos…- dijo Toni dejando que David muriese en
aquel horrible pasillo que hubo un incendio.
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