jueves, 2 de enero de 2014

12 - Una y otra vez

El ayudante del cocinero, un joven de diecisiete años llamado Axel y también uno de los supervivientes en aquella isla, pensando que solo había muerto dos… la masacre estaba a punto de ser comenzaba, aun no había empezado.
Con aquella pala para cavar que le dio horas antes el Director, consiguió desenterrar el cadáver de su maestro, de aquel cocinero que tanto admiraba. Estaba muerto, y él no pudo hacer nada para salvarle. Encogido de hombros lo volvió a enterrar pensando en que el asesino tendría que estar vivo en aquella isla.
Mientras le enterraba, recordaba y volvía a aquel viejo restaurante con solo dos mesas y aquel viejo cocinero trabajaba.
-¡Por favor, déjeme trabajar aquí!- Gritó Axel aquel hombre.
El viejo cocinero hecho una gran carcajada que salió de su boca y le miró de arriba abajo.
-No necesito más ayudantes, estoy solo en mi restaurante y no necesito a nadie.
-Pero… ¡Pero he probado la comida que usted hace y esta riquísima!
-Vale, vale… trabajaras aquí si quieres, pero no tendrás paga.
-¡Vale!
Aquel viejo recuerdo fue olvidado de las personas, ahora por la mente de aquel chico solo presenciaba la venganza. Lo tenía decidido, mataría a quien fuera hasta vengarse del asesino del hombre que más admiraba, estaba decidido.
Ando por el bosque hasta volver al refugio que había construido solo para poder pasar aquel tiempo sobre la isla. Allí estaba ella, Elena durmiendo sobre aquellas viejas mantas. Axel la conocía desde antes de salir de la isla, pero quería olvidarlo todo. Era una coincidencia de que ellos dos se volvieran a encontrar.
Elena se despertó y miró a Axel.
-¿Qué has soñado?- preguntó el chico.
-No lo recuerdo- contestó Elena mirando a la nada. No quería salir del refugio, tenía miedo de que alguno de sus compañeros se le fuese la cabeza y la asesinaran, ella no quería aquello.
-El Director me ha enseñado el cadáver de mi maestro asesinado ¿Sabes? Me pienso vengar… ¡Lo pienso hacer!- dijo Axel enfurecido.
-Lo… lo siento…- dijo Elena encogiéndose de hombros. Parecía saber algo de aquel tema, o quizás eran imaginaciones de él, pero no preguntó…
Tras un rato en silencio, los dos se miraron, estaban apretados juntos a una manta que los refugiaba del frio, encima de otra manta sucia.
-Mi hermana me habló de ti… pero cuando te vi por primera vez en la isla, no sabía que eras tú… hasta qué… me enseñaste esa foto- confesó Elena.
-¿Qué te dijo?
-Te sentaste a su lado en la barra del bar… le invitaste una copa, y a demás, aceptaste lo que ella quería tomar. Sonreíste y le dijiste al oído que las chicas no debían llorar… me contó que sonaba una canción hermosa y que no os volvisteis a ver en ese bar. Ella sabía donde vivías, y todas las noches te esperaba delante de tu portal, esperando a que salieses…
-Hasta que salí… y me la encontré allí, fue una sorpresa para mí.
-Pasó el tiempo…
-Y nos abrazamos después de besarnos, después ella enfermó y comprendí que aquella historia tan bonita que había vivido solo fue una noche bonita y nada más. Yo me fui de su vida y ella de la mía... ella murió-. A Axel se le saltó una lágrima de sus ojos-. Eres la única chica en la que confió, tu hermana… yo la quería.
-¿Cómo supiste que yo era su hermana?
-Simplemente lo supe, Elena. Te protegeré…
Y de repente Elena besó a Axel callándole. Y los dos acabaron encima de aquella manta tumbados besándose sin acabar, Axel sustituía a Elena por su hermana… era algo realmente cutre, pero sus pechos no los tenía ninguna chica, él sabía disfrutarlos, jugaba con ellos hasta que acabo desnudándola completamente. Al final de todo la penetró con todas sus fuerzas hasta que las fuerzas se le acabaron a los dos.
Elena se durmió rápidamente.
Axel observó que la chica ya estaba en aquel profundo sueño, por lo que se levantó rápidamente y volvió a salir al bosque. No se podía permitir dormir sabiendo que en aquella isla estaban todos locos.
Caminó tranquilamente y a lo lejos observó un cadáver sin cabeza… era asqueroso y había sangre por todas partes.
Axel se alegró de que hubiera muerto uno, la llave podría haber estado en el interior de él. Por lo que saco la pequeña navaja que siempre tenía escondida por sus pantalones y se acerco al lugar del crimen.  Le rajo la sangrienta camiseta a aquel chico, no sabía de quien se trataba. Después le rajo el estomago, era todo rojo y lleno de órganos. Metió la mano en el estomago rebuscando y rebuscando, pero no encontró nada. Saco un hígado sin darse cuenta.
-Al menos nos lo podremos comer…- dijo Axel en un leve susurro.
Y allí… un grito se escuchó detrás de él. Axel se dio cuenta e identifico a la chica que grito, era Marta, había conseguido una plaza para la isla gracias a su hermana que se la consiguió.
Y tan rápido como ella intento huir, él le hizo una estampida contra el árbol poniendo su navaja  en su cuello.
-No me mates… no tengo la llave dentro mía…- dijo ella entre algunas lagrimas.
-Eso no lo sabes…- contestó Axel furioso.
-¡Para!- Gritó otra voz femenina. Axel se dio la vuelta sin darse cuenta para ver quién era la que interrumpía esta vez, era Claire. Marta fue escurridiza y se escapo de su cuerpo y se escondió detrás de Claire, parecía haber tenido miedo.
-Os asesinare y os sacare la llave… y escaparé de la isla… - dijo Axel dando unos pasos hacia delante, parecía que estaba loco.
Todo parecía incomodo en aquel ambiente con el cadáver sin cabeza.
Axel recordó el momento en el que estaba frente a la hermana de Elena y la beso… su primer beso. Tenía ganas de gritar y de que acabase todo, pensaba que estaba loco, quizás lo estaba.
Una piedra salió de los arbustos que había alrededor y aquel momento Marta y Claire aprovecharon para correr y escapar de aquel loco.

-Tranquilas, ya os pillaré… 

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