El ayudante del cocinero, un joven de
diecisiete años llamado Axel y también uno de los supervivientes en aquella
isla, pensando que solo había muerto dos… la masacre estaba a punto de ser
comenzaba, aun no había empezado.
Con aquella pala para cavar que le dio
horas antes el Director, consiguió desenterrar el cadáver de su maestro, de
aquel cocinero que tanto admiraba. Estaba muerto, y él no pudo hacer nada para
salvarle. Encogido de hombros lo volvió a enterrar pensando en que el asesino
tendría que estar vivo en aquella isla.
Mientras le enterraba, recordaba y
volvía a aquel viejo restaurante con solo dos mesas y aquel viejo cocinero
trabajaba.
-¡Por favor, déjeme trabajar aquí!-
Gritó Axel aquel hombre.
El viejo cocinero hecho una gran
carcajada que salió de su boca y le miró de arriba abajo.
-No necesito más ayudantes, estoy solo
en mi restaurante y no necesito a nadie.
-Pero… ¡Pero he probado la comida que
usted hace y esta riquísima!
-Vale, vale… trabajaras aquí si quieres,
pero no tendrás paga.
-¡Vale!
Aquel viejo recuerdo fue olvidado de las
personas, ahora por la mente de aquel chico solo presenciaba la venganza. Lo
tenía decidido, mataría a quien fuera hasta vengarse del asesino del hombre que
más admiraba, estaba decidido.
Ando por el bosque hasta volver al
refugio que había construido solo para poder pasar aquel tiempo sobre la isla.
Allí estaba ella, Elena durmiendo sobre aquellas viejas mantas. Axel la conocía
desde antes de salir de la isla, pero quería olvidarlo todo. Era una
coincidencia de que ellos dos se volvieran a encontrar.
Elena se despertó y miró a Axel.
-¿Qué has soñado?- preguntó el chico.
-No lo recuerdo- contestó Elena mirando
a la nada. No quería salir del refugio, tenía miedo de que alguno de sus
compañeros se le fuese la cabeza y la asesinaran, ella no quería aquello.
-El Director me ha enseñado el cadáver
de mi maestro asesinado ¿Sabes? Me pienso vengar… ¡Lo pienso hacer!- dijo Axel
enfurecido.
-Lo… lo siento…- dijo Elena encogiéndose
de hombros. Parecía saber algo de aquel tema, o quizás eran imaginaciones de
él, pero no preguntó…
Tras un rato en silencio, los dos se
miraron, estaban apretados juntos a una manta que los refugiaba del frio,
encima de otra manta sucia.
-Mi hermana me habló de ti… pero cuando
te vi por primera vez en la isla, no sabía que eras tú… hasta qué… me enseñaste
esa foto- confesó Elena.
-¿Qué te dijo?
-Te sentaste a su lado en la barra del
bar… le invitaste una copa, y a demás, aceptaste lo que ella quería tomar.
Sonreíste y le dijiste al oído que las chicas no debían llorar… me contó que
sonaba una canción hermosa y que no os volvisteis a ver en ese bar. Ella sabía
donde vivías, y todas las noches te esperaba delante de tu portal, esperando a
que salieses…
-Hasta que salí… y me la encontré allí,
fue una sorpresa para mí.
-Pasó el tiempo…
-Y nos abrazamos después de besarnos,
después ella enfermó y comprendí que aquella historia tan bonita que había
vivido solo fue una noche bonita y nada más. Yo me fui de su vida y ella de la
mía... ella murió-. A Axel se le saltó una lágrima de sus ojos-. Eres la única
chica en la que confió, tu hermana… yo la quería.
-¿Cómo supiste que yo era su hermana?
-Simplemente lo supe, Elena. Te
protegeré…
Y de repente Elena besó a Axel
callándole. Y los dos acabaron encima de aquella manta tumbados besándose sin
acabar, Axel sustituía a Elena por su hermana… era algo realmente cutre, pero
sus pechos no los tenía ninguna chica, él sabía disfrutarlos, jugaba con ellos
hasta que acabo desnudándola completamente. Al final de todo la penetró con
todas sus fuerzas hasta que las fuerzas se le acabaron a los dos.
Elena se durmió rápidamente.
Axel observó que la chica ya estaba en
aquel profundo sueño, por lo que se levantó rápidamente y volvió a salir al
bosque. No se podía permitir dormir sabiendo que en aquella isla estaban todos
locos.
Caminó tranquilamente y a lo lejos observó un cadáver sin
cabeza… era asqueroso y había sangre por todas partes.
Axel se alegró de que hubiera muerto
uno, la llave podría haber estado en el interior de él. Por lo que saco la
pequeña navaja que siempre tenía escondida por sus pantalones y se acerco al
lugar del crimen. Le rajo la sangrienta
camiseta a aquel chico, no sabía de quien se trataba. Después le rajo el
estomago, era todo rojo y lleno de órganos. Metió la mano en el estomago
rebuscando y rebuscando, pero no encontró nada. Saco un hígado sin darse cuenta.
-Al menos nos lo podremos comer…- dijo
Axel en un leve susurro.
Y allí… un grito se escuchó detrás de
él. Axel se dio cuenta e identifico a la chica que grito, era Marta, había
conseguido una plaza para la isla gracias a su hermana que se la consiguió.
Y tan rápido como ella intento huir, él
le hizo una estampida contra el árbol poniendo su navaja en su cuello.
-No me mates… no tengo la llave dentro
mía…- dijo ella entre algunas lagrimas.
-Eso no lo sabes…- contestó Axel
furioso.
-¡Para!- Gritó otra voz femenina. Axel
se dio la vuelta sin darse cuenta para ver quién era la que interrumpía esta
vez, era Claire. Marta fue escurridiza y se escapo de su cuerpo y se escondió
detrás de Claire, parecía haber tenido miedo.
-Os asesinare y os sacare la llave… y
escaparé de la isla… - dijo Axel dando unos pasos hacia delante, parecía que
estaba loco.
Todo parecía incomodo en aquel ambiente
con el cadáver sin cabeza.
Axel recordó el momento en el que estaba
frente a la hermana de Elena y la beso… su primer beso. Tenía ganas de gritar y
de que acabase todo, pensaba que estaba loco, quizás lo estaba.
Una piedra salió de los arbustos que
había alrededor y aquel momento Marta y Claire aprovecharon para correr y
escapar de aquel loco.
-Tranquilas, ya os pillaré…
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