sábado, 11 de enero de 2014

16 - La llave escondida entre palabras

Los libros eran todo para ella, pero había un libro en especial que le interesaba… era el libro que quería conseguir para ganar aquel juego en el que estaba metida “María”, así se llamaba el libro, pero… ¿Quién era María? Tenía que adivinarlo para poder resolver aquel misterio que le envolvía, el porqué el Director preparó aquel juego, el porqué ella estaba en aquella isla… y si sus recuerdos eran reales.
Escaló aquella valla, debía haber algo detrás de ella y posiblemente sería la primera persona en subirla. Charo la saltó y anduvo durante un buen rato, hasta llegar al frente de una gran mansión.
-Vaya, que cosas no escondes… seguro que aquí te escondes, Director-. Charo siguió caminando hacia adelante hasta llegar a la puerta principal echa de una madera rojiza.
La puerta estaba abierta y ella la cruzó, la primera impresión que vio al ver aquel gran salón fue algo alucinante, estaba todo tan limpio… y todo era tan… extraño. Había muchísimas puertas, y por el medio unas escaleras, ella decidió subir las escaleras y encontrarse con lo que no debía.
Después de cruzar unas cuantas puertas, llegó hasta una biblioteca… pero era extraño, estaba vacío.
-No he sido la única que ha encontrado este lugar…- dijo una joven que salió detrás de una estantería, era Blanca.
-Busco a un chico, llamado Toni, quiero vengarme ¿Sabes donde esta?- Realmente ella no quería venganza, solo quería el libro que él tenía.
-No… solo quiero huir de la muerte, al final todos moriremos…- confesó Blanca.
-Te equivocas, sobrevivirá una persona, no sé quien… pero esa persona sobrevivirá.
-Sí, el Director- Blanca echó una pequeña risita por su boca.
-No, él no… él morirá.
Blanca decidió callarse mientras Charo cada vez se enfurecía más, tenía tantas ganas de asesinar a Toni… y conseguir aquel libro. Al principio su vida había sido una mentira, se había criado en un colegio de monjas mientras sufría los horribles caprichos de su madre, para calmarse solo tenía que leer y leer, así pasaban los días, leyendo. Hasta que creció y llegó a aquella oscura isla que el cambió la vida.
Blanca y Charo investigaron la mansión, pero no había nada interesante. Al salir se encontraron con el chico que esperaban encontrarse, Toni estaba con Satoru en frente de ellos elevando una simple sonrisa.
-Hola- dijo Toni.
-¿Dónde está el libro?- Preguntó Charo.
Y Toni lo saco de debajo de la camiseta y lo enseñó.
-¿Lo leo? ¿Aun no sabéis el secreto?- Preguntó Toni. Ninguna de las chicas hablaron, Satoru también estaba callado-. Esta isla pertenecía a una chica llamada María, una joven enamorada que fue abandonada aquí… ella esperó… pero él no apareció. Se suicido.
-¿Solo muestra la historia de esta isla?- preguntó Charo algo intrigada.
-Tiene un secreto oculto… hay que estar muy atento para darse cuenta de este misterio que esconde esta isla.
-¡María sigue viva!- dijo Blanca sorprendida.
-¿Qué dices? Acabo de decir que ella se suicido.
-No… ¡Ella vive!- dijo Blanca.
-¡Qué se suicido, joder!- gritó Toni
Y alguien más volvió aparecer saliendo de una de las puertas que ocultaba la sala.
-¡Basta, asesino!- era Dani, detrás suya estaba Yami.
-Tú…- dijo Toni al verle.
-¡Dame el libro!- dijo Charo.
-Dáselo- dijo Charo.
-La llave es nuestra- añadió Dani.
-¿Nuestra?- preguntó Blanca.
-Mía y de Yami, es mi amiga…- susurró Dani.
Charo se dio cuenta que el libro era una llave ¿Pero de qué? Aun así, necesitaba aquel libro, ella tenía que escapar. Y dio unos pasos hacía Toni, pensaba quitarle el libro, pero él fue más ágil y se apartó esquivando el golpe de Charo.
-¡Toni, te quiero asesinar!- gritó Dani.
-¿Por qué?- preguntó Blanca sorprendida.
-¿No lo sabes?- dijo Yami, al parecer Dani ya se lo había contado a ella-. Toni mató a los tres hermanos de mi mejor amigo, de Dani… ¡Los asesino!
-¿Fueron tus hermanos?- preguntó Toni mirándole-. Lo siento mucho, ellos me traicionaron en mi propio juego, pero creían que era su juego… pero era mío… solo era mío… mío solo…
Y en ese momento Charo le quito el libro a Toni, ya lo tenía. Blanca y ella salieron corriendo metiéndose detrás de una puerta, la cerraron y observaron como un laberinto se formaban delante suya. Lo entendieron, aquella era la mansión donde vivía María.
Toni abrió la puerta tan rápido como pudo, tenía una pistola y tan rápido como pudo disparó. Le dio a Blanca en una pierna, en la izquierda, a lo que hizo que gritase un grito tan desgarrador  y oscuro, cayó al suelo mientras comenzaba a desangrarse.
-¡Estás loco!- gritó Charo.
-Mátala y acaba con su dolor- le dijo Toni con una mirada diabólica.
-Pero… yo…
-Todos lo que hemos estado aquí, hemos asesinado a alguien en alguna ocasión ¿No lo sabías?
-¿Qué?- Blanca parecía aun más horrorizada al escuchar aquella confesión.
No podía ser cierto, Toni había insinuado que la culpa de la muerte de toda su familia fue por culpa de Blanca, pero no podía ser cierto… ¡No!
-¿Qué te pasa, Charo?- preguntó Dani pasando a la habitación junto a Yami.
Y Toni vio que la joven era incapaz de matar a alguien y con el arma apuntó a la chica que en ese momento estaba invalidad, ella gritó y él disparó nuevamente. Esta vez le dio en el cráneo, matándola en el acto.
Yami se encogió de hombros al ver a Blanca muerta, el mundo se estaba volviendo loco y no… la situación no podía seguir así. Ella gritó tan desgarradora mente como lo hizo Blanca, estaba traumada, no podía seguir con aquel juego. El último disparó de Toni fue dirigido hacía Charo, pero al parecer se había acabado la munición.
Yami salió corriendo de la habitación y Dani corrió detrás de ella. Toni observó como ellos salieron de la habitación, y Charo sin miedo les siguió.
Al llegar al gran jardín de la mansión se observaron las tres personas mutuamente.
-No puedo seguir con este juego… ¡No puedo!- Yami era la chica mas horrorizada que había.
-¿Por qué no?- preguntó Dani-. Eres mi compañera….
Y ella retrocedió observando todas las plantas de su alrededor, parecía tenerle miedo a todo el mundo, al chico que le había acompañado todo ese tiempo, Dani. A todo el mundo… y de repente cayó por un pequeño precipicio y grito, miles de pinchos se clavaron en ella. Charo corrió para ver aquella escena, y era horrible, Yami estaba llena de heridas y por todas de ellas sangraba de una manera brutal. Cuando se dio cuenta, ella intentaba salir de aquel horrible embudo, pero no podía.

Toni salió de la mansión y se acercó a ese lugar de manera lenta, posó al lado de Charo y observó el cuerpo de Yami intentando salir de aquella horrible planta llena de pinchos, el joven agarró una gran piedra del suelo de tamaño brutal y la lanzó a Yami. Y ella murió gritando de dolor… la piedra le dio en su estomago, el cual había sido destrozado por aquel horrible pedrusco que Toni le lanzó. La más sorprendida era Charo.

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