-¿Tienes algún trauma con el pasado?
-Tengo miedo a la sangre, solo es eso- confesó.-
¿Estoy loco?
Y él abrió los ojos, olvidó aquel viejo recuerdo
que estaba en el olvido.
Aquella mirada de irritación y miedo,
molestaba a todos. Él no quería contar
lo que había pasado, él no sabía lo que había pasado. Desde aquella noche,
decidió dormir con su compañero de habitación: Sentoki. Él era un joven
bastante testarudo y apenas le gustaba pasar tiempo con Noboru, o al menos él
sentía aquello.
El tiempo pasó lentamente y él era el único chico que
sabía lo que ocurrió con Natalia, ella había muerto ya que no llegó a regresar.
Él la esperó en la biblioteca, pero ella no llego, después de todo, pasaron
tres días desde aquel incidente. Siendo el más sincero del mundo, a Noboru le
daba miedo volver a la biblioteca.
Dejo de participar en las actividades, los días solía
pasarlos solo… y las noches las dormía en la cama de Sentoki.
Caminaba por los pasillos con miedo, temblando
sabiendo que aquella isla ocultaba algo… quizás no fuese la isla o solo fuese
aquella residencia, se sentía incomodo. En frente de él apareció aquella joven,
Nana. Ella le señalaba con el dedo, parecía convencida de algo.
-¡He estado investigando y sé que Natalia no se ha
ido de la isla!- dijo ella.
Detrás de Nana había dos personas: Rubén, parecía
bastante normal y… Cykah, siempre tenía una bolsa de patatas en la mano, aunque
en pocas ocasiones se le veía comiendo, posiblemente sería porque no le
gustaban que la viesen comer.
Recordó en el momento en el que ellos tres se
unieron, fue hace dos días ¿Por qué se hicieron aquellos tres amigos? No lo
entendió, pero el miedo le recorrió por las venas, quizás se habían unido para
descubrir el verdadero paradero de Natalia, si era así, no habían creído las
palabras del director y creían que ella seguía en la isla.
-¡Yo no sé nada, no sé nada, de verdad, no sé
nada!- gritó Noboru poniéndose nervioso.
-Haberlo dicho antes- dijo Nana.
-Pero si es el más sospechoso de todos…- susurró
Rubén.
Noboru se encogió de hombros y observó a aquel
trio, y por fin lo vio… ¡Cykah cogió una patata de la bolsa y se la comió!
Los tres compañeros desaparecieron del pasillo en
un santiamén, y Noboru quiso saber en qué momento se hicieron amigos. Siguió
caminando y a lo lejos se encontró con su compañero de habitación. Un dolor de
estomago le recorrió y unas ganas de vomitar, sería hambre. Así que se dirigió al
comedor para comer.
Al llegar al comedor se sentó en frente de Sentoki,
quien le miro despiadadamente.
-¿Qué haces aquí?- preguntó él.
-Eres la única persona con la que puedo estar…-
susurró Noboru.
-La chica esta, Nana, te estaba buscando ¿Lo sabías?
-Y me ha encontrado.- A Noboru no le gustaba la
idea de volver a encontrarse con aquella loca chiflada, no… no le gustaba la
idea.
Después de comer, salió del comedor alejándose de
su compañero. Su sorpresa no fue ni más ni menos que encontrarse nuevamente con
Nana, la chica que sospechaba de que él era el asesino o secuestrador de Natalia. Y lo supo, tendría que volver al
lugar en donde abandonó a su compañera, tendría que volver y asegurar de que
estaba muerta. Corrió pasando por al lado de aquella chica, el corazón le comenzó
a latir más que nunca.
Corrió hasta la biblioteca e hizo el mismo
recorrido para encontrar la puerta que encontró Natalia y él. Se dio la vuelta
y no era para más, Nana le había seguido.
-Parece que estés nervioso o algo…- dijo Nana dirigiéndose
hacia la puerta.
-¡No la habrás!- dijo Noboru encogiéndose de
hombros.
Pero ella no le hizo caso, caminó por aquel pasillo
y Noboru fue detrás de ella. El miedo le recorría las venas al saber que
volvería a encontrarse con todos aquellos animales muertos, temblaba como si
fuera el final del mundo.
-Al día siguiente de que Natalia desapareciera,
salí al bosque a buscarla. Encontré dos cadáveres atados a un árbol, al día
siguiente fui a investigarlos y ya no estaban. Rubén también los vio-. Nana
comenzó a explicar todo lo sucedido mientras los dos caminaban.- Me hice amiga
de Cykah y ella me quiere ayudar a averiguar el misterio de esta isla.
-¿Y Rubén?- Noboru se sintió intrigado.
Llegaron al frente de la última puerta donde se
supondría que todo acabaría para ellos dos, Nana la iba abrir.
-He metido a Rubén en este lío yo sola… no confió
en él, en el Director-. Al abrir la puerta observó que no había nada, solo una
habitación amueblada con varias mesas y algunos armarios. -No hay nada ¿Para qué
me has traído aquí?
-Eres tú la que me ha seguido…- Noboru no recordaba
que aquella habitación fuese así.
La chica se dio la vuelta y abandonó a su compañero
volviendo por donde había venido. En cambio Noboru se infiltró en la
habitación, se acerco al primer armario que vio y lo abrió. En la pared del
armario estaba el cadáver de Natalia desnuda y con un gran agujero en la
garganta, parecía haber sido violada ya muerta. Era una imagen asquerosa.
Noboru comenzó a vomitar en aquel mismo instante, cayó
de rodillas mientras vomitaba y vomitaba.
Él odiaba la sangre, aquella era su debilidad. Con
un leve esfuerzo se levantó para volver a caerse de nuevo.
Noboru despertó traumatizado. Estaba traumatizado
con algo que había visto ¿Pero que vio? Miró a sus alrededores y estaba en su
habitación, en su cama. Sentoki le observó y se acerco a él.
-¿Estás bien?- preguntó el compañero.
-Yo… yo… ¿Qué ha pasado?
-Te encontraron el bosque tirado desangrándote… eso
de suicidarse es de penosos ¿Sabes?- dijo él
Noboru se miró sus brazos, tenia los dos brazos
llenos de rajas… él no había hecho nada de aquello o simplemente se había
vuelto loco. Él se acordaba de haber visto el cadáver de Natalia pero no
recordaba cuando se había cortado.
***
-Director… el proceso está siendo demasiado lento.
-Tú sigue con tu actuación y cállate…- le regañó el
director. Él siendo obediente dejo la habitación elevando una leve y tonta
sonrisa.
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