Besos llenos de pasión recorrían el cuello de
Elena, poco a poco su piel se iba sintiendo desnuda. Al poco tiempo fue
penetrada, como todas las noches desde que asesino a aquel cocinero con
remordimientos. Sentoki estaba enamorado de ella, como todos los hombres a los
que Elena dominó en un momento.
Acabaron tumbados en la cama, durmiendo como si
nada hubiera pasado.
-¿Cuántas parejas has tenido?- preguntó Sentoki
intrigado, pero se dio cuenta de que Elena ya se había quedado dormida.
Se levantó de su cama y se miró en el espejo, tenía
una cicatriz en el estomago que no recordaba habérsela hecho. Parecía como si
se la hubiese cosido ¿Qué sería aquello? ¿Cuánto se hizo semejante cicatriz? Se
la acaricio con miedo, como hacía todos los días al vérsela.
Y pensó… ¿Dónde estaría Noboru en aquellos
momentos? Ya debería haber vuelto, pero no volvió. El chico no tardó en
vestirse y salir de la habitación para buscar a su compañero, no eran horas de
estar vagabundeando.
Caminó por los oscuros pasillos de la residencia
esperando encontrar a su amigo, pero no iba a tener aquella suerte tan rápido.
Llegó hasta las afueras de la residencia, observando el gran jardín donde
varias actividades eran cometidas allí… y después de ese jardín un bosque donde
la oscuridad penetraba en él.
Decidió no alejarse más, posiblemente su compañero
estaba en la biblioteca, si, a él le gustaba leer… ¡Podría estar en la
biblioteca!
Al llegar aquel lugar lleno de libros, descubrió
que estaba totalmente vacío… y se volvió a preguntar: ¿Dónde estaría su
compañero?
Decidió explorar fondo la biblioteca, podría estar
debajo de una mesa o detrás de una estantería… podría estar en cualquier sitio,
solo tenía que explorar un poco. Después de todo, no encontraría nada.
Se dio la vuelta y se fue.
Volvió a su habitación y estaba completamente
vacía, al parecer Elena se fue a su dormitorio. No le doy vueltas a aquel
asunto, solo le interesaba encontrar a su amigo. Se sentó en la cama mientras
estaba asomado a la ventana, a lo mejor veía algo interesante y aquel era el
caso.
Una silueta parecía salir del bosque ¿Quién era?
¿Podría ser Noboru? Se levantó rápidamente de la cama y fue haber quien era. No
corría por los pasillos, solo caminaba a paso rápido, simplemente caminaba.
Al llegar al jardín se sorprendió al ver que no
había nada… ¿O sí? Unas voces se escuchaban a lo lejos, estaban infiltradas en
el bosque. Sentoki se iba acercar más, pero fue interrumpido por una llamada de
atención.
-¿Qué haces?- dijo aquella voz.
-¿Quién eres?- Sentoki se dio la vuelta y observó a
aquel chico. No le conocía de nada.
-Mi nombre es Gorka ¿No deberías estar durmiendo?
-No te he visto nunca por aquí… ¿Quién eres?
-Ya te lo he dicho, Gorka.
Sentoki se iba a dar la vuelta… pero…
-Será mejor que no te des la vuelta…- Dijo Gorka.
El chico sorprendido se acabo de dar la vuelta y le golpearon con algo en la
cabeza… haciendo que cayese al suelo inconsciente.
Todo se volvió oscuro, apenas recordaba que era lo
que había pasado. Se intento mover, pero al abrir los ojos descubrió que estaba
atado en el suelo ¿Qué demonios? Un olor a perfume de rosas inundo toda la
habitación, apenas podía ver nada, pero levantó la vista y observó una silla de
ruedas con una joven de su misma edad sentada allí.
-Suéltame…- dijo Sentoki algo nervioso.
-Mi padre te soltará cuando llegué el momento… y no
quiero que llegue ¿Podrás hacer algo?- dijo aquella chica.
-No te entiendo…- Sentoki confundido lleno de
confusiones podría notar que tenía alguna herida por la cabeza, pero las
cuerdas que le ataban las manos no le permitían tocarse y los pies muchos
menos. Se comenzó arrastrar por el suelo mirando la puerta de la luminosa
habitación, observándola lentamente. Y consiguió llegar a la puerta.
-Será mejor que no te vayas… o te mataran…- dijo
aquella chica.
-¿Quién demonios eres?- dijo Sentoki amargando por
tener aquellas cuerdas que le apretaban cada vez más sus manos y piernas, que
no le permitían moverse ni un segundo.
-Mi nombre es Violeta… y soy la hija del tan famoso
llamado “El Director”- confesó ella.
Sentoki no sabía en donde se había metido,
realmente… algo extraño pasaba en aquella isla y él lo había descubierto
pensando en todo lo que había ocurrido aquella noche ¿Quién era Gorka? ¿Quién
era Violeta? Y… ¿Quién era el Director? Misterio tras misterio pasaba por su
mente, pero no se le paso la pregunta que realmente debería haber pensando “¿Por
qué estaban en aquella isla?”.
Gorka entró por la puerta y miró al joven atado.
-Veo que has despertado…- dijo él.
-¿Qué quieres de mí?- Sentoki no estaba para nada
asustado.
-Volver este juego más interesante… mucho más
interesante… muchísimo más interesante ¿Alguna vez has intentando suicidarte?
¿O te han intentado matar? ¿Sabes que es lo que se siente estar al borde de la
muerte?- preguntó Gorka.
-No… no lo sé…
-Es extraño, porque tú lo estas.
Gorka cogió a Violeta de la silla de ruedas y le saco
de la habitación junto a él, su paso era lento.
Sentoki tenía que buscar un modo de salir de
aquella habitación… pero no todo sería tan fácil, después de todo, sus
compañeros le darían por desaparecido… a él y a su compañero Noboru…
seguramente se diesen cuenta rápidamente.
Alguien iba abrir la puerta… y Sentoki estaba muy
atento a aquella persona… no era posible, era él… su compañero, no podría estar
más sorprendido.
-Has entrado en el juego del Director demasiado rápido,
estoy orgulloso de ti ¿Cómo lo has hecho?
-No… no he hecho nada…- Sentoki temblaba al verle y
más dudas iban a reventar su cabeza ¿Qué hacía él allí?- ¿Qué planea el
Director?
-Solo experimenta…
Sentoki abrió los ojos cuando pronunció el nombre
de aquel chico algo horrorizado, temblaba y quería avisarles de todo a ellos…
¿Pero cómo?
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