Y entonces fue cuando ella llegó a la estación de
trenes, estaba todo vacio excepto por aquel hombre que barría. Ella se sentó en
uno de los bancos a esperar el tren, temblando apretó el puño cuando observó al
hombre del mostacho que limpiaba.
-¿Estas esperando a alguien?- preguntó él-. No es
muy común encontrar a gente es la estación tan tarde.
-Sí espero a alguien, pero no aparecerá. Me odia.
-Tener a alguien a quien esperar es señal de buena
suerte, incluso aunque no aparezca.
Aquella frase dejo confusa a Blanca, no llegó a
entender lo que significaba realmente, pero posiblemente sería algo bueno.
Y ella despertó tras aquel horrible calor. No sabía
dónde estaba, solo había árboles a su alrededor, árboles y tres personas más. Recordó
aquel sueño que había tenido, era una secuencia de su vida que había ocurrido
un año antes, pero aquello no le afecto… ¿Por qué recordó aquello? Blanca
estaba demasiado confusa.
Analizó a todas las personas que había a su
alrededor, las analizó de una en una. La primera chica era Laura, la segunda
era Claire y la tercera chica que estaba allí era Marta, tenía una gran mochila
cargada a sus espaldas.
-Has estado toda la mañana durmiendo… estuviste a
punto de morir en aquel incendio- dijo Laura.
Blanca se miró el brazo ya que lo notaba pesado,
era una sorpresa para ella verlo todo quemado, como algunas partes de su cara
que le dolían. También fue asqueroso, apenas se lo podía mirar con normalidad.
Observó a Marta y también tenía algunas quemaduras.
-¿Qué ha pasado? No recuerdo nada…- dijo Blanca,
estaba confusa.
-Estamos solas…- dijo Marta apretando el puño-.
Estamos solas, hemos perdido nuestras cosas y estamos solas…
-¡Qué ha pasado!- Gritó Blanca, parecía no haber
sido una pregunta.
-El edificio se quemo… y… cada uno de los chicos ha
ido por su cuenta.- dijo Marta.
-Solo quedamos nosotras como un grupo… nadie confía
en nadie, se han vuelto todos locos…- dijo Claire.
“Me duele el brazo… mucho… y no solo el brazo, si
no también casi todo mi cuerpo… tengo que analizar la situación… pero no puedo”
pensó Blanca.
Tras una hora de haber descansado y comido bayas,
las cuatro chicas caminaron hasta
infiltrase más en el bosque, Blanca iba agarrada de Laura. Sabía que tendría
que encontrar una solución a todo aquello ¿Pero cómo hacerlo?
Al poco rato un ruido se comenzó a escuchar por
toda la isla como si hubiera un gran altavoz que se hiciera resonar. Todas las
chicas estuvieron atentas a lo que decía aquella persona, era la voz del
Director. Estaban salvadas, o al menos eso pensaba Blanca que estaba atrapada
en una oscuridad que ni ella misma entendía.
-¿Me escucháis? Seguro que si… os quería anunciar
del terrible fracaso que ha ocurrido en la isla, os habéis quedado sin casa…
¡Aun así podéis salir de este lugar flotante de una manera! ¿Sabéis cual? Hay
un helicóptero en algún lugar de la isla, y la llave con la que se arranca el
artilugio esta dentro de alguno de vosotros ¿Pero de quién? Y si, he visto
demasiadas películas de terror y me apasionan.
Cuando dejo de hablar solo se comenzó a escuchar el
silencio.
-¿Es una broma?- dijo Laura asustada.
-No es una broma… ¡Esto va en serio!- Dijo Claire,
al parecer tenía motivos para decirlo.
-¡Él quiere que nos asesinemos para encontrar una
maldita llave!- Gritó Laura asustada.
Blanca apenas tenía palabras para hablar, lo mejor
era descansar.
Al pasar la noche buscaron un pequeño refugio para
dormir, aunque no era del todo cómodo las chicas se durmieron rápido… todas
menos Blanca. Observó a Claire, luego a Marta y Laura. ¿Qué tramaba el Director?
Ella estaba temblando, no podía dejar que la matasen.
“Tener a alguien a quien esperar es señal de buena
suerte, incluso aunque no aparezca.” Recordó Blanca… pero… ¿A quién esperaba en
ese momento? ¿Quién le dijo aquella frase? Tantas preguntas sin sentido alguno
pasaron sobre su cabeza.
Decidió pasear bajo la luz de la luna, sin miedo a
toparse con algún animar salvaje. Sin saberlo se alejó de las demás y unos
gritos de horror se comenzaron a escuchar ¿Quién era?
Comenzó a caminar tranquilamente, pero los pasos se
acercaban.
-No eres lista, por la noche se suele dormir ¿Lo
sabes?- dijo aquel chico.
Blanca dio dos pasos hacia atrás no creía lo que
estaba viendo.
-Gorka… tú… ¡Por tu culpa!
-Veo que te acuerdas de mí…- contestó el chico
pasando por su lado y perdiéndose en la oscuridad como si ya nada existiese.
Blanca le dejó ir como si nada pasase, recordó
quien era él: el motivo por el que se suicidio la persona que más amaba hace un
año, lo recordó… no quería hacerlo, pero lo hizo. Quiso llorar, gritar y hacer
miles de cosas.
No tenia casa, no tenía nada.
Unos gemidos de dolor se escuchaban a lo lejos
¿Quién era? Blanca pasó por los arbustos para ver quien se encontraba allí,
había un chico tirado en el suelo con el pie atrapado en una trampa para cazar
ratas u otros animales. Parecía dolerle. Reconoció a aquella persona y era
Sentoki, se sorprendió y se acerco a él para quitarle aquella trampa de su pie.
-Duele…- dijo él.
-Lo sé- dijo ella que lo estaba pasando aun peor
con las quemaduras. Por cada paso que daba le costaba caro por el dolor de las
quemaduras.
Después no dijeron nada hasta un rato, caminaron
los dos.
-En esta isla están todos locos… Blanca, tienes que
salir de aquí…- dijo Sentoki encogido de hombros.
-No entiendo nada…
Pero en el momento que Sentoki le explico todo lo
que había vivido y como había logrado escapar a Blanca, un sentimiento incomodo
pasó por su mente.
Se pararon a comer debajo de un árbol, frutas
silvestres. Mientras Blanca comía se había dado cuenta que olvidó de Laura,
Claire y Marta. Ya estaba amaneciendo y ellas despertarían pronto… pero siguió
hablando con Sentoki que era su única esperanza.
-Aun te tengo que contar algo… hay un secreto en
esta isla… y es…- Sentoki parecía estar en una película, y para Blanca todo le
pasó muy lento.
Su cabeza explotó, la cabeza del joven exploto en
mil pedazos como si fuera una bomba. Blanca gritó aterrorizada y comenzó a
llorar, estaba manchada de sangre. En todo el lugar había sangre y una chica
llorando.
Al frente apareció el Director pasando por su lado elevando
una leve y tonta sonrisa.
-Si… tenéis todos bombas incrustadas en el cerebro
y explotan cuando yo quiero…- dijo y desapareció rápidamente.
Blanca comenzó a llorar aun más fuerte.
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