En aquella isla existían distintos tipos de
personas: Noboru, un chico traumado por razones extrañas. Nana, una joven con
ansias de averiguar una verdad que ella desconocía ¿Y qué más? Gente que vivía en
su propio mundo, un mundo tan vivo y alegre que no se imaginaban lo que estaba a
punto de ocurrir a su alrededor, o quizás ya había ocurrido.
-Me llamo Claire, encantada de conoceros.- Decía
aquella joven con un pasado totalmente misterioso mientras estaba subida en el
escenario. Estaba ella sola en aquel lugar, imaginado a miles de personas a su
alrededor.
Claire vivió en una casa con una buena familia que
la quería, vivió sin problemas y sin pobreza. Tenía un padre, una madre y dos
hermanos; su hermana mayor y su hermano menor que ella.
En su decimotercero cumpleaños le regalaron un móvil
¡Qué sorpresa! Ella siempre quiso tener uno. A los pocos días le llegó una
extraña foto, una foto que le cambiaría la vida ¿Qué había en ella? Una foto
donde aparentemente su padre engañaba a su madre con otra mujer. Su piel se
heló, lloró, y su felicidad acabó.
Aquella fue la historia que le explico a Gorka, un
joven que conoció por el mundo te internet. Él prometía estar con ella cuando
estuviese mal, a Claire no le parecía un mal chico, él era el más encantador
del mundo.
“Quiero suicidarme, hagámoslo juntos…” Aquel era el
último mensaje que le envió Claire a Gorka, sabiendo que él le contestaría.
“Estas en una isla atrapada… ¿Cómo quieres que nos
suicidemos?” Le contestó él tras otro mensaje.
“Sé que estas en esta isla… lo sé” Contestó Claire.
¿Y aquel horrible sentimiento que tenía Claire de
soledad? Si, habían pasado tan solo unos días desde que recibió aquella beca.
Realmente ella tenía una plaza privada, su padre pagó un dineral para que no le
dijese nada a su madre y mantenerla encerrada en aquella isla, ella lo sabía y
tendría que buscar un modo para escapar. Claire no tenía ningún don, solo el de
actuar.
Por algún extraño motivo, ella estaba feliz de
estar encerrada en aquel lugar, el escenario familia le parecía desagradable
cada vez que estaba cerca de su padre.
En el comedor, mientras todos comían todo parecía
normal. A ella le gustaba la pasta y era la comida de aquel día.
Aquella joven se acerco a Claire, la reconoció rápidamente,
su nombre era Cycah.
-¿Me puedo sentar en tu mesa?- preguntó la recién llegada.
-Claire la miró de arriba abajo y si había algo en
lo que destacaba de verdad, era que tenía una bolsa de patatas en su mano
derecha agarrándola.
-Claro que puedes sentarte- contestó Claire.
-Todo este tiempo que llevamos en esta academia,
siempre te he visto sola ¿Quién es tu compañera de habitación?- Cykah pareció
una joven bastante atrevida en aquel momento.
-Laura…- miró a su compañera que estaba lo más
alejado de ella.
-No he llegado a hablar mucho con ella… ¡Parece
buena persona!- dijo Cykah elevando una leve sonrisa mientras sacaba una patata
de la bolsa y se la llevaba a la boca.
-…Lo siento…- Interrumpió Claire levantándose y
dejando el plato en la mesa. Salió del comedor, no tenía ningún humor para
hablar con una chica en la que no confiaba.
Aquella noche decidió poner fin a todo, pero… tuvo
miedo tirarse desde el tejado de la academia, tuvo mucho miedo.
Gorka le comenzó a contar sus problemas a Claire y
ella la escuchó, solo leyó unas horribles palabras.
“¿Por qué no te tiras al mar? Estas en una isla
¿No? Debe haber un precipicio por allí… cerca del puerto. Yo también me
suicidare esta noche”
Aquel mensaje le cambió la vida. Se levantó
temprano para preparar su muerte, nadie la echaría de menos… y deseaba que su
madre se enterase de lo que su padre lo hizo. Todo estaba a punto de cambiar.
Caminaba por el pasillo, con el uniforme de su
antiguo colegio puesto. Pasó por al lado de Cykah, la chica con la que habló el
día anterior… en ese momento también tenía agarrada una bolsa de patatas, y no
estaba sola, estaba con Rubén y Nana, no había tenido la oportunidad de hablar
con ellos.
-¿Vas algún sitio?- preguntó Cykah elevando una
leve sonrisa.
-No…- contestó Claire alejándose de ella.
Después de salir de la residencia, se metió al
bosque y por el camino comenzó a caminar para el puesto. Se perdió unas cuantas
veces y consiguió llegar al atardecer, estaba vacío, no había ni guardas de
seguridad ni nada… entonces lo recordó… en aquella isla solo estaban ellos, el
director, una bibliotecaria y dos cocineros. Pero era extraño, se acerco al
filo del puerto para tirarse y ahogarse en el mar.
Un chico salió de las sombras.
-Hola Claire, sabía que te encontraría a ti.
Ella se dio la vuelta para verle la cara, no le conocía
de nada.
-¿Quién eres?
-Es un placer, mi nombre es Gorka.
-¿Gorka? ¿En serio eres Gorka?- Ella se sintió
feliz al saber que él estaba en la isla, no sabía cómo… ¡Pero allí estaba la
persona a la que más quería en el mundo! La persona que le animo a suicidarse…
ahora, tendría a alguien más para morir.- Es… ¡Es un placer conocerte!
-¿Tenias miedo la otra noche cuando te ibas a tirar
desde aquel piso?- preguntó Gorka.
-¿Perdón?...- ella se mantuvo en silencio-. Si…
-En este lugar se han suicidado muchísimas personas…
¡No te imaginas cuantas! Y tú serás una de esas personas…- Él le agarró del
brazo, pero ella se resistió. Descubrió que todo era un fraude.
-¿Quién eres?- preguntó ella.
-No te interesa saber quien soy… ¡Solo juego a un
juego!
Ella le golpeó, por primera vez en su vida tuvo
miedo. Al intentar golpearle iba a caer al agua ¡No quería! ¡Estaba arrepentida
de querer morir! Pero el la sujeto del brazo para que no cayese, solo tendría
que soltarla para dejarla morir.
-Eres una cobarde… te mueres de miedo por morir ¿No
ibas a morirte? Dime, contesta… ¿Por qué no contestas?- Claire tenia muchísimas
ganas de llorar, de que alguien le salvase la vida, pero aquel no era su día.
El chico la levantó y la dejo en el puerto, por lo
que Gorka se dio la vuelta para marcharse ya, infiltrándose por una parte en el
bosque. Claire se hecho de rodillas a llorar, pero no duro mucho, se volvió a levantar
solamente para tirarse por aquel lugar y ahogarse.
-Si me permites decir algo… ¡Eres una aburrida y
una cobarde! Creía que ibas a ser capaz de tirarte, pero eres una cobarde. Sabía
que no querías morir y lo intentaste, cobarde.- Gritó Gorka antes de
desaparecer, pero lo hizo.
Claire se iba a tirar de una vez por todas. Miró
hacía abajo y sintió miedo, pero solo tendría que dar un paso. Estaba más
convencida que nunca… y lo iba a hacer. Iba a morir en aquel instante y nadie
la echaría de menos.
-¡Espera! ¡No lo hagas!- Gritó una voz femenina,
ella se dio la vuelta. La que grito era Cykah, observó como se le caía su bolsa
de patatas al suelo. Había llegado corriendo.
Claire no supo como su compañera supo donde estaba,
pero… debía descubrir aquel misterio que la rodeaba ¿Quién era Gorka y que
hacía en la isla? Era como si hubiese estado predestinada el estar allí.
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